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Aneto por el Corredor Estasen

desde el Puente de Coronas

Fecha de la actividad: domingo, 16 de junio de 2019

Lugar de salida: Puente de Coronas

Objetivo: Pico Aneto (3404 m)

Desnivel positivo acumulado: 1450 metros

Distancia y tiempo empleado: 12,4 km en 9h35′ (incluidos descansos)

Archivo GPS (con el recorrido, click para descargar): TrackGPS

La Ruta

Hemos dormido en la Escuela de Alta Montaña ya que no hubo manera de encontrar sitio en La Renclusa.

En la Escuela nos alojamos con Media Pensión (30 €), de cenar nos dieron de primero lentejas y de segundo pinchos de pechuga con patatas fritas, de postre a elegir entre fruta y lácteos, para desayunar lo dejan todo preparado, muy muy completo, nosotros bajamos sobre las 4 de la madrugada.

Cenando decidimos despertarnos a las 3:30 de la madrugada, desayunar, terminar de preparar las mochilas y salir hacia el Plan de Senarta para tomar la pista de Vallibierna.

La pista está muy bien, se nota que la han repasado de cara al comienzo de la temporada estival para que pueda transitar el autobús turístico.

Llegamos al Puente de Coronas, la zona está a tope de coches desde decenas de metros antes del puente. Parece que la gente está apurando que se pueda ser en vehículo hasta aquí.

Hay casi luna llena, pero está oculta tras la montaña. Nos calzamos las botas y comenzamos a caminar bajo la luz del frontal.

Comenzamos junto a la Cabaña de Pescadores, seguimos el GR11, por el bosque, hasta el desvío de Llosás. Aquí giraremos a nuestra izquierda, para ganar metros rápidamente. Poco a poco va amaneciendo, los frontales se van apagando. Salimos del bosque y seguimos por el pedregal hasta alcanzar la cascada que cae de Coronas. La superamos por su derecha y alcanzamos una gran tartera de rocas de todos los tamaños, tan pronto el sendero serpentea por una zona terrosa, como nos pone a brincar sobre grandes e inestables roca. Comenzamos a ver e incluso a pisar algún nevero residual. La verdad es que esperaba mucha más nieve.

Al poco llegamos a la altura del Ibón Inferior de Coronas, cruzamos su desagüe a nuestra izquierda, y con una gran lazada de izquierda a derecha iremos a buscar el Ibón Medio de Coronas, antes, a eso de los 2700 metros de altitud, comienza la nieve, pasamos de casi nada a todo nieve. Nos calzamos los crampones, mientras nos quedamos helados, menudo frío de repente. Descendemos unos metros, dejamos a nuestra izquierda el desvío al Pico Aragüels y continuamos el ascenso al Ibón Medio, al llegar vemos multitud de tiendas de campaña, ¡vaya lugar tan estupendo para pasar la noche!

Contorneamos el Ibón, por su orilla izquierda (hidrográfica), para comenzar las fuertes rampas de acceso al Collado de Coronas, si hasta ahora no habíamos visto a casi nadie, es ahora cuando vemos innumerables grupos que sube hacia el collado, e incluso un grupo que ya desciende, ¡si son las 8 de la mañana!

La nieve, producto del rehielo nocturno, está muy bien para caminar, es preferible salirse del patatal de las huellas para caminar mucho más confortablemente ya que los crampones casi ni se hunden en la nieve.

Llega el momento de desviarse a nuestra derecha en dirección al Corredor Estasen (1ª ascensión: Lluis Estasen y Josep Rovira el 16 de julio de 1930).

Como hemos traído un segundo piolet para ir más cómodos, lo sacamos de la mochila. Todos con el casco, y para arriba. Óscar y Raquel van en cabeza, Cristina, José y Carmelo a continuación, y yo, cerrando el grupo, me retraso entre foto y foto.

El primer repecho hasta el corredor propiamente dicho, es una pala de fuerte inclinación, pero con una huella estupenda.

Pronto se alcanza un resalte rocoso, que cierra el corredor por su izquierda, lo contorneamos y enfilamos el primer tramo de la canal, aquí nos encontramos la parte más inclinada, unos 45º.

Paso a paso dejamos atrás esta primera parte, y entramos en una zona más amplia (con una inclinación de unos 40º) donde nos cruzaremos a un montañero que está bajando. Por encima de nosotros se ven varios canalones, el central, llamado Petit Black, y se endereza hasta los 65º, nosotros seguiremos la ruta habitual, más a la izquierda, que tras salva una pequeña zona rocosa nos sacará al collado, como no hay cornisa, la inclinación se endereza algo, pero no pasa de los 45º.

Saliendo del Corredor Estasen – Foto gracias a AsCimas

Desde el collado vemos que el ascenso a la cercana Aguja Daviú (3346 m) está con la misma estupenda huella que nos ha ayudado en el corredor, así que nos vamos a coronar la pequeña aguja que preside el Corredor Estasen. Primero por nieve, luego por fácil roca, ascendemos con cuidado a su exigua cima.

De vuelta en el collado, tenemos dos opciones, a la izquierda por el espolón rocoso, o a la derecha, rodeando una gran roca que da paso a una pala de nieve que conduce a la cima del Aneto.

Optamos por la zona de roca, que tras unos pasos de I/II- nos deja en una aérea arista de nieve que muere en la cima del Aneto (3404 m).

En la cima no hay mucha gente. Fotos de rigor, y nos vamos para el Paso de Mahoma, tras cruzarnos con un grupo de valencianos, alcanzamos la Antecima del Aneto.

Como anécdota, en la antecima nos encontramos con el grupo de AsCimas que nos antecedía y a los que habrá que agradecer en parte la buena huella que hemos seguido en el Corredor Estasen.
Entre ellos está Pablo de AragonBonito, nos conocemos desde hace años, y no deja de ser curioso encontrarse por aquí.

Comemos algo y continuamos la marcha, de bajada nos desviamos un poco a la izquierda, así nos acercamos a la Punta Oliveras-Arenas (3298 m).

Foto de grupo, desandamos nuestro recorrido unos metros, para volver a retomar la huella que nos llevará al Collado de Coronas. Una vez en el collado, lo destrepamos con cuidado y tras llegar a la nieve, comprobamos que está completamente transformada, nos hundimos bastante, pero poco a poco vamos perdiendo metros.

Llegamos a la orilla del Ibón Medio, donde el grupo de AsCimas anda recogiendo el campamento.

Seguimos descendiendo hasta el mismo lugar donde a la subida nos calzamos los crampones, realizamos la operación inversa, recogemos todos los zarrios y seguimos para abajo.

La bajada que nos resta se hace larga, muy larga, no es un terreno cómodo y hay que estar siempre alerta para no torcerse un tobillo al saltar de piedra en piedra, al fin llegamos al bosque por donde mejora el caminar, y así, al poco alcanzamos la zona de la Cabaña de Pescadores.

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