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Moncayo por Cueva de Ágreda

Publicado en: 2000's en Soria, Montaña, Senderismo, Soria | 0

Fecha de la actividad: sábado, 3 de enero de 2015

Lugar de salida: Cueva de Ágreda

Objetivo: Moncayo

Desnivel positivo acumulado: 1030 metros

Distancia y tiempo empleado: 12,3 km en 5h25′ (incluidos descansos)

Archivo GPS (con el recorrido, click para descargar): TrackGPS

La Ruta

Vamos a comenzar el año montañero con una ascensión al cercano Moncayo. Anticiclón total, nieblas en el valle del Ebro, buen día de Moncayo, vamos a ver si se cumple.

¡Y, menudo día! Se cumplió al 100%, uno de los mejores días que he visto en el Moncayo, ni una nube y casi sin viento.

Subiremos por Soria, desde Cueva de Ágreda. Bernardo tiene una “comilona navideña” pendiente este mediodía, y así, desde Cueva, le cuesta menos volver a Soria.

Quedamos pronto y, a las 9 ya estamos en marcha. Según salimos del pueblo, unos cazadores nos advierten que tienen cacería, van a estar en la ladera opuesta a nuestra ruta, esperamos no tener “problemas”.

Cruzamos la pradera que se encuentra sobre el pueblo y, nos encaminamos a la sirga que cierra el paso a la pista, al poco alcanzamos el vadeo del torrente, y seguimos hasta el puente de hormigón donde nos desviaremos siguiendo el GR que va por la orilla derecha (hidrográfica) y que tranquilamente nos acerca bajo el Collado de Castilla.

Una vez aquí, nos desviamos a nuestra derecha, para ascender hacia el nacimiento del Río Trasmoncayo, aprovechamos para almorzar y calzarnos los crampones. Vamos a seguir por el fondo del barranco, que está cubierto por nieve hasta el mismo collado.

Una vez en la zona alta, pronto confluiremos con la ruta normal al Moncayo, desde el Santuario y, en unos minutos hacemos cima.

Como Bernardo va con prisa, me adelanto con él para que llegue a tiempo a su celebración navideña, bajamos directos hacia el collado de Castilla y desde él, buscamos el sendero de ascenso. Una vez localizado, la bajada es rápida hasta Cueva de Ágreda.

Como anécdota, escuchamos un tiro bastante cerca de nuestras cabezas, suponemos que fue un efecto del viento (y eso que no había ni gota) y algo más adelante se nos cruzó un asustado jabalí, este parece que ¡se salvó de milagro!

Galería de fotos

 

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