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Robiñera

publicado en: 3000s, GR11, GR11, Montaña, Ordesa, PIRINEOS, Senderismo | 0

Circular desde Pineta

Fecha de la actividad: sábado, 5 de octubre de 2019

Lugar de salida: aparcamiento de Pineta (1279 m)

Objetivo: Pico Robiñera (3001 m)

Desnivel positivo acumulado: 1860 metros

Distancia y tiempo empleado: 20.3 km (en 11h45′)

Archivo GPS (con el recorrido, click para descargar): TrackGPS

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La Ruta

Había subido varias veces a esta cumbre, con y sin nieve, pero siempre por el Valle de Petramula. Hoy queremos subir hasta esta cumbre desde el Valle de Pineta, en una larga actividad, subiremos hasta los Llanos de La Larri, superaremos la cascada y recorreremos el valle hasta los Ibones de La Larri, nos dirigiremos al Collado de las Puertas y al poco conectaremos con la ruta habitual al pico de Robiñera, por el camino que serpentea por su pestosa pedriza, alcanzaremos la cresta, buscando los pasos más fáciles alcanzaremos la cima.

Llegamos algo tarde al Refugio de Ronatiza, en Pineta, a las 20:30 h dan la cena, y llegamos justos para sentarnos a la mesa; ensalada, judías verdes, longaniza con patatas fritas y de postre natillas de chocolate, la verdad es que mucho mejor que en el Refugio de Estos hace unas semanas cuando subimos a los Clarabides (clic para ver la actividad).

Salimos a ver las estrellas un rato y nos echamos a dormir, bueno al menos lo intentamos, por qué al rato suben un numeroso grupo de Centro Excursionista Catalán, a voz en grito y se acaba la paz, no entiendo muy bien por qué no solo no guardan silencio sino que se ponen a contarse sus historias a grito pelado, a la mañana siguiente se reproduce la escena, pero bueno, parece que al menos, han planteado la misma hora que nosotros para poner el despertador.

Desayunamos, pagamos la cuenta, y subimos al aparcamiento de Pineta, mientras nos terminamos de preparar pasan a cobrarnos los 3€ de rigor.

Salimos, con poca luz pero, ya sin necesitar los frontales, cruzamos el puente y por la carretera nos encaminamos a la Ermita de Pineta, donde vemos el cartel que nos indica el camino para subir a los Llanos de La Larri. Subimos por un impresionante hayedo, salpicado de vez en cuando por algún que otro acebo, la oscuridad es tremenda, la luz casi no atraviesa las copas de los árboles. Al poco comenzamos a cruzarnos con la pista y algo más arriba, cuando el bosque ya ralea llegamos al comienzo de los Llanos de La Larri. Ahora, sin casi ganar altura, nos dirigiremos al fondo del valle, con la cascada de La Larri siempre presente. Nos encaminó amos directos hacia la cascada, tendríamos que habernos desviado un poco hacia la derecha, pero nos saltamos el camino, por trazas de sendero nos vamos hacia la derecha para confluir con el itinerario bueno. Nos cruzamos aquí con varios grupos; unos franceses que van a bajar el barranco y un par de grupos que van a La Munía.

El camino sale justo a la derecha de la ermita de Pineta.


Comenzamos a remontar la pared que cierra el valle, se ganan metros muy rápidamente, la pendiente es muy apreciable, hay que poner las manos a menudo, pero sin ser complicado, eso sí, tropezarse no está permitido.


Tras este primer tramo rocoso, transitaremos por pradera, en diagonal ascendente, una nueva rocosa nos elevará a una nueva pradera y así hasta alcanzar el valle superior.


Ahora recorreremos el valle, primero por la ladera herbosa, luego cuando se hace visible el Robiñera, por el fondo del valle, así hasta llegar al espectacular Ibón de La Larri, justo al pié del Collado de Las Puertas.

Pasando junto al Ibón de La Larri, de camino al Collado de Las Puertas.


Bordeamos el ibón, vemos su pluviómetro destrozado en el suelo, se ve que la meteo por la zona es terrible. En pocos minutos nos encontraremos en el Collado de Las Puertas. En un principio tenemos que descender una cincuentena de metros para confluir con la ruta normal al Robiñera desde el Valle de Petramula, pero justo en el collado, cuando hemos empezado a descender, vemos a nuestra izquierda una traza de sendero que parece conectar con la ruta, pero sin perder metros. Y así es, cómodamente alcanzaremos la ruta normal.

Ahora nos quedan por delante 400 metros de desnivel por el sendero que serpentea por la pedrera, zeta tras zeta ganamos metros hasta acercarnos a la parte alta.

Bernardo, que lleva toda la jornada renqueante con el estómago, decide esperarnos a Félix y a mi. Nos encaminamos en diagonal hacia la parte culminante del Robiñera, un escalón rocoso nos separa de la antecima. Se nos presentan dos opciones, por un lado un estrecho sendero lo rodea por la vertiente de los ibones, parece fácil pero muy expuesto, o más a la derecha, por la vertiente por la que hemos llegado hasta aquí, una canal tumbada algo descompuesta, pero mucho menos expuesta. Tomaremos la segunda opción, resulta fácil de subir. Una vez superada esta dificultad alcanzaremos caminando la antecima de Robiñera (2994 m), justo antes, la curiosidad del día, nos encontramos con un rebaño con unas 30 cabras, no se quien mira con más curiosidad si ellas o nosotros.


Desde la antecima, bajamos al evidente collado, por la zona más cómoda, tirando algo a la derecha, un pequeño trepe al otro lado del collado, nos dejará a pocos metros de la cima, la cual alcanzamos caminando.

En la cima del Pico de Robiñera.


La situación de esta cima en el Pirineo central, hace del Robiñera un fantástico mirador, ya no solo del Macizo de Monte Perdido, sino también del Vignemale, etc.

Para descender utilizamos el mismo itinerario, una vez en la antecima descendemos a buscar el paso clave, elegiremos el mismo paso que en la subida, la canal descompuesta, se baja mejor de lo que parece y, rápidamente alcanzamos el sendero. Nos reunimos con Bernardo y reemprendemos el descenso.


Bajamos hasta las proximidades del Collado de las Puertas, y seguimos perdiendo metros, en la parte más baja dudamos un poco, nos toca remontar un poco hacia el collado, para a continuación girar a nuestra izquierda, el camino sin tener ninguna dificultad si que transita sobre un cortado al valle que vemos bastante abajo, a nuestros pies.

Al rato, el camino cambia de vertiente, y baja vertiginoso por la pradera, en una zona rocosa, algo más amplia paramos a comer un buen rato. Retomamos la actividad, al poco nos desviamos del marcado camino, por una leves trazas de sendero, más bien parecen trazas de ganado.


Bajamos al cauce de un torrente, vamos justos de agua, y aunque hay vacas, en un lateral del barranco surge agua, la suficiente como para coger agua de la pared a una altura donde no vemos peligrar nuestro estómago.

Ahora nos tocará remontar unas decenas de metros, seguimos siempre un leve sendero, el track de gps coincide con nuestra sensación de camino, así que lo vamos siguiendo, pasaremos junto a un pluviómetro, este en buen estado, y seguimos la ruta, ahora ya en sentido descendiente hacia los Llanos de la Estiva.

Llanos de La Estiva.

Navegando un poco, descendemos hasta el comienzo de los llanos, al pie del Pico de La Estiva, ahora continuaremos por sendero balizado, solo nos resta seguir las marcas de la GR-11, primero por pastos, luego tras descender a un escondido llano, donde pastan varias docenas de sarrios, que en un principio huyen, para luego volver a sus dominios con toda tranquilidad cuando ven que no representamos ningún peligro.

Decenas de sarrios pastando tan tranquilos.


Entramos en el pinar, por el descenderemos varios cientos de metros de desnivel con fuerte pendiente, hasta aparecer junto a la cabaña pastoril de los Llanos de La Larri.


Desde La Larri, repetimos el camino que hemos recorrido por la mañana, por el fantástico hayedo, hasta alcanzar casi en la penumbra el aparcamiento de Pineta.

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