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Vuelta al Perdiguero: Refuge du Portillon – Perdiguero – Refugio de Estós

Fecha de la actividad: lunes, 13 de julio de 2015

Lugar de salida: Refuge du Portillon

Objetivo: Refugio de Estós

Desnivel positivo acumulado: 1100 metros

Distancia y tiempo empleado: 17 km en 13h10′ (incluidos mil descansos)

Archivo GPS (con el recorrido, click para descargar): TrackGPS

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La Ruta

Hoy nos enfrentaremos a la que a la postre será la jornada más larga de la ruta de este año, en un principio la intención era subir hasta el collado inferior de Literola, y desde allí crestear hasta el Perdiguero.

Es una cresta asequible, el peor tramo es desde el propio collado a la Aguja de Literola, primer tresmil de la cresta, y luego casi no hay que poner las manos. Lo recuerdo de una vez anterior en la que junto a Joaquín, antes montañero, ahora maratoniano, subimos desde el Valle de Benasque en una larga pero estupenda jornada, en la que hollamos los 7 tresmiles de la cresta.

Pero, el ritmo que hemos ido llevando los días precedentes, unido a las tremendas rozaduras de Félix lo desaconsejan completamente.

Desayunamos, nos preparamos y salimos para arriba. Mientras nos preparábamos hemos visto a un par de grupos trastabillarse en la dura nieve que hay que subir para traspasar la presa del embalse. Así que no guardamos mucho los crampones por que parece que los vamos a necesitar.

Como los días precedentes, nos cuesta lo nuestro, pero al final salimos para continuar nuestra ruta. Bajamos hacia la base de la presa y la recorremos en su totalidad para, subir por una corta y fácil trepada que nos pone a la altura de un estrecho y colgado sendero sobre el embalse. Como está reparando la presa, el agua se encuentra bastante retirada de su nivel habitual pero aún así la caída impone bastante.

Contorneamos el Lac du Portillon hasta alcanzar un marcado desvío, a la derecha al Perdiguero (por el collado superior de Literola), a la izquierda al collado inferior de Literola. A partir de aquí, el terreno se empina un poco hasta superar un largo repecho, llegamos ahora a una zona más llana donde comienzan los neveros. Nos calzamos los crampones e intentamos continuar por la nieve lo más posible, para evitar tener que quitárnoslos, superamos la zona más vertical, tirándonos a nuestra izquierda, siempre por el nevero, para a continuación girar a la derecha y alcanzar una zona rocosa con un gran vivac.

Nos tomamos un respiro, ya muy cerca del collado inferior de Literola. Buena parte de la gente, tras alcanzar el collado y permanecer un rato en él, se vuelve al Refuge du Portillon, no en vano, este collado roza los 3000 metros de altura, siendo el punto más elevado de toda la HRP, y siendo por merito propio un objetivo montañero para cualquier senderista.

Tras volvernos a poner los crampones continuamos hasta el collado, hacemos un par de fotos y comenzamos la bajada hacia el Ibón de Literola, primero tenemos que hacer una travesía para salvar el par de grietas que presenta el nevero antes de alcanzar el collado. Al poco la pendiente suavizará, y queda casi en nada a la altura del Ibón Helado de Literola (2831 m). Alcanzamos la cola del Ibón de Literola (2743 m) y empiezan nuestros problemas, no llevamos este tramo en el gps, y vamos un poco a ojo, queremos llegar al desagüe del ibón, y ascender hacia el collado de Ubago por la otra vertiente, perdiendo la menor altura posible.

Nuestro sendero pronto desaparece, de vez en cuando localizamos un mojón, pero parecen no llevar a ningún sitio, de este modo llegamos a un punto en el que la ladera se vuelve bastante vertical, y solo se intuye una leve traza, si se usa mucho la imaginación, para atravesar una vertical pedrera, que si tenemos un resbalón, nos hará caer irremediablemente en las azules y heladas aguas del ibón de Literola. Roberto se acerca a reconocer el terreno y solo viéndole a la cara con la que regresa, desestimamos esta posibilidad.

Buscamos una alternativa y ascendemos por una incómoda canal, continuamos sin alejarnos del ibón, sube y baja, sube y baja, hasta que localizamos una serie de mojones, que nos llevan a bajar en dirección al ibón al otro lado de la zona que no hemos querido atravesar. Continuamos sin perder los mojones, pasamos junto a numerosos vivacs y casi sin darnos cuenta pasamos sobre el desagüe del ibón. ¡Casi nos vamos hacia el valle de Estós! Retrocedemos una veintena de metros y bajamos al nevero que a modo de puente nos llevará a la otra vertiente del ibón.

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Vamos con mucho retraso, recorrer el lateral del Ibón de Literola nos ha llevado mucho más rato del que hubiésemos podido suponer. A cambio, el entorno es absolutamente espectacular, el ibón de Literola con bloques de nieve sobre el agua, todo ello enmarcado por la cresta de Literola y la del Cabrioules.

Desde aquí una traza con continuos mojones nos va elevando poco a poco y, no sin esfuerzo, por lo descompuesto del terreno, sobre el ibón de Literola. En un rellano, dejamos a Félix y a Bernardo que prefieren descansar un rato, mientras Roberto y yo ascendemos los casi 400 metros que nos separan de la cima del Perdiguero.

Vamos casi sin peso y se nota, subimos ligeros, por que se nos está haciendo tarde y tampoco queremos que nos tengan que esperar demasiado. La subida por bloques de granito es entretenida, hay que ir con cuidado, por que muchos de los enormes bloques parece que se quieren mover y se mueven, todos parecen estar en un equilibrio inestable, resulta tan curioso como estresante.

Alcanzamos la zona alta del Perdiguero, seguimos rápidos, la cima del Hito Este del Perdiguero (3170 m) aún queda lejos y la principal ni te cuento. Un selfie rápido en la cima del Hito y bajamos al leve collado que separa ambas cimas.

Una zona un poco más entretenida donde debemos apoyar las manos y en un ratillo alcanzamos la cima del Perdiguero (3221 m).

Aquí tampoco nos entretendremos demasiado, la hora se nos sigue echando encima y nos resta volver donde nos esperan Bernardo y Félix, recorrer el tramo que nos separa del Collado Ubago, su eterna, incómoda y pedregosa bajada, terminar de bajar al valle de Estós, y desde la Cabaña del Turmo ascender hasta el Refugio de Estós, vamos, un montón de horas.

Volvemos con nuestros compañeros, ha sido 1h 30′ de esfuerzo extra, creo que ha merecido la pena, pero nos queda toda la bajada, y se va a hacer larga, larguísima. Recogemos los trastos en la mochila y nos encaminamos al Collado Ubago (2713 m), sin alcanzarlo del todo, comenzamos el descenso. Recuerdo que el comienzo de la bajada se hace pegados a la pared del Perdigueret, así que trazamos una diagonal hacia allí.

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El sol castiga de lo lindo y el terreno inestable hace que cada paso cueste. Poco a poco el terreno se vuelve más y más inestable, por suerte todo acaba y llegamos a una zona más sosegada, por pradera salpicada de bloques nos acercamos al Ibonet de Perdiguero (2389 m) donde cargamos agua para el resto de la tarde.

Continuamos en paralelo al barranco de Perdiguero, el terreno no es cómodo, pero al menos se deja seguir, no tiene pérdida. Eso si, es realmente fatigoso. Vadeamos el torrente y nos adentramos en un bonito bosque, a estas alturas Félix va bastante mal, cansado y luchando con sus rozaduras, nos comenta que cree que lo más conveniente es que se retire hacia Benasque, que ya dormirá en el valle y mañana llegará a Benasque donde esperará que pasemos a recogerlo un par de días más tarde. Le comentamos que vemos mucho más seguro, que haga el esfuerzo de alcanzar el Refugio, cenar caliente y dormir cómodo y mañana decidir que hacer. Que ya hemos decidido no alargar la ruta hacia Posets como teníamos previsto y darla por concluida bajando por el Collado de Estós a Viadós.

Reticente accede a acompañarnos hacia el refugio, pero más bien “por no oíros, mira que sois pesados” que por otra cosa.

Se termina el bosque y llegamos a las praderas que hay entre el antiguo cuartel de la Guardia Civil y la Cabaña del Turmo, atravesamos la palanca que nos deja en la cabaña, donde somos bien acogidos por centenares de tábanos ávidos de nuestra ,a estas alturas superoxigenada sangre.

Lo que es un corto tramo de GR11, entre la Cabaña del Turmo y el Refugio de Estós, se convierte en el enésimo suplicio para Félix, miedo nos da mirarle los talones, camina despacio a pasos cortos, al menos, a cada paso que da, la cena está más cerca.

Por fin llegamos a Estós, ha sido una larga jornada. Hemos avisado con tiempo, y han tenido el detallazo de guardarnos la cena.

De entrante un caldito, de primero unas sabrosas lentejas, de segundo unas curiosas albóndigas y postre. Ha sido la mejor cena de la ruta, sin duda.

Es lunes y, aunque hay poca gente en el refugio, el calor que tendremos en el dormitorio no tiene nombre, bueno si, sauna, creo que se dice sauna …

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